El reto conceptual de activar a los asistentes de un evento de moda de lujo con un juego interactivo es sutil pero real: el juego no puede parecer fuera de lugar, no puede perturbar la estética del evento, y al mismo tiempo necesita generar el tipo de participación espontánea y entusiasta que convierte una activación en un momento memorable. La respuesta fue una sola idea brillante: convertir el símbolo más reconocible de la marca en el protagonista de un juego que todos ya conocen.
El cocodrilo de Lacoste — uno de los logos más icónicos y reconocibles de la moda mundial — asumió el rol de Pac-Man. Pero en esta versión, los puntos clásicos fueron reemplazados por pelotitas de tenis, el elemento deportivo que conecta a Lacoste con sus orígenes en el tenis de los años 30 y con la identidad sportwear elegante de la marca. El cocodrilo avanzaba por el laberinto devorando cada pelotita, mientras los fantasmas — rediseñados con la estética visual de Lacoste — intentaban interrumpir su recorrido.
Cada elemento del juego fue diseñado con un cuidado gráfico que respetaba la identidad visual premium de Lacoste: la paleta de verdes y blancos de la marca, la tipografía característica, el laberinto con motivos del evento Alcorta Edition. El resultado fue un Pac-Man que se sentía completamente nativo del universo Lacoste, no una adaptación genérica del clásico arcade. Los asistentes no estaban jugando a Pac-Man con el logo encima — estaban jugando al juego de Lacoste.
La potencia de la nostalgia fue el motor emocional de la activación. El Pac-Man original data de 1980 y forma parte de la memoria colectiva de prácticamente todas las generaciones presentes en el evento. Esa familiaridad inmediata — todo el mundo sabe cómo jugar Pac-Man sin que nadie tenga que explicarlo — eliminó toda fricción de participación y generó un nivel de engagement instantáneo que otras mecánicas más complejas difícilmente pueden alcanzar. El valor de lo retro, cuando está bien ejecutado, es exactamente ese: la carga emocional preexistente en el jugador se activa antes de que el juego siquiera comience.
Desarrollado en conjunto con Pili Martel Barcia, agencia responsable de la producción del evento Alcorta Edition, Sponsorealo estuvo a cargo del desarrollo tecnológico completo: diseño y animación del cocodrilo como personaje Pac-Man, rediseño de los fantasmas con estética Lacoste, construcción del laberinto con identidad visual del evento, sistema de puntuación y niveles de dificultad, y soporte técnico on-site. El resultado fue una activación que transportó a los asistentes a los días de gloria de los arcades sin que Lacoste perdiera ni un ápice de su elegancia habitual.